Hoy veo a muchos jóvenes que como yo, cuando era pequeño, también
quieren ser policías, y con orgullo lo ponen en sus biografías de tuiter: “Futuro
CICPC :$”. En eso nos parecemos; lo que nos diferencia es el propósito. Su propósito
no es librar a las personas del crimen, atrapar narcotraficantes italianos
peligrosos, o pelearse con un rusos de 2 metros a pesar de no tener
posibilidades de ganarles, solo por defender a tu país. No, nada de eso. Sus
aspiraciones parten desde que escucharon que: “sí, ser policías da mucha plata,
y nadie se mete con vos. Por ejemplo compadre: cuando a mi me quieren joder
solo llamo a mi primo Juan del CICPC y listo. Nadie me puede tocar. A lo que
termine el liceo me voy pa’ la escuela de policías porque eso da”. Lo cierto es que no lo hacen por
amor a esta profesión, y es una lástima. Pasa igual con el fútbol porque más
allá de ser profesional y defender la camiseta de tus amores, lo importante es
cuánto te van a pagar, y eso, si me lo preguntan, para mi da vergüenza. Y así
con casi todas las cosas que sueñan las personas hoy en día, lo importante es
el dinero y no si disfrutaras haber logrado lo que siempre soñaste.
Yo quería ser policía cuando era niño para defender a los
justos de los tiranos; hoy estudiando periodismo mi propósito sigue siendo el
mismo. Espero que todos los niños que en este preciso momento estén soñando ser
algo, no se olviden de eso, que es lo más importante, por otras cosas como
dinero y beneficio, porque de ellos depende el futuro.
PD: la foto es de la película “Loca Academia de Policías”.
PD de la PD: Quizás los policías más honestos que haya conocido el mundo en los últimos
años.








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