le había dicho que un familiar había visto reunidos a las afuera de una isla, que “no recordaba cuál en ese momento”, al difunto Presidente Hugo Chávez, y a Henrique Capriles jugando Dominó.
Es decir, lo que trataba de explicar es qué el pueblo es el pendejo que cree en colores políticos mientras que los máximos lideres de estos se reparten la cochina, por decirlo así, de las ganancias del país (más o menos al estilo COPEI y ADECOS en la Cuarta República). Mi madre y yo no pudimos evitar estallar en carcajadas ante semejante locura.
Resulta que ahora un grupo de artistas venezolanos
comandados por Roberto Messuti, Jorge Reyes, Roque Valero, entre otros, han
manifestado hace unos días, apoyo al Gobierno Nacional. Lo que ha provocado diversas
reacciones entre los que conformamos este pueblo venezolano. Por otra parte, también
ha provocado reacciones de parte de los artistas que se hacen llamar opositores
a este Gobierno, como Mariángel Ruiz, Leonardo Padrón y Luis Gerónimo Abreu.
Mariángel Ruiz quien hizo uno de los comentarios más polémicos vía tuiter,
aseguro que estos artistas habían revelado ser chavistas por unos supuestos 500.000
Bsf que les había pagado el Gobierno Nacional. Si esto es cierto es lamentable, sino lo es, más aún, por semejante acusación sin pruebas.
Mientras leía noticias sobre este lamentable hecho me
preguntaba: ¿A qué juegan? Si son ellos mismos los que desde que tengo uso de
razón (mediante Venevisión, RCTV, Televen, etc.) los he visto “tratando” de inculcar
el sentimiento de respeto hacia el pensamiento de los demás, para que
precisamente ahora que el país esta en momentos de crisis por el fallecimiento
de Chávez y, necesita que ellos precisamente (de ambos lados) den el ejemplo, salgan con esta mamarrachada. Inevitable para mi recordar el cuento
de mi hermano y su amigo, e inevitable también que en mi cabeza no surgiera la
pregunta: ¿Y si el pendejo en realidad es el pueblo que se deja llevar por
estos sucesos y se pelea por colores políticos mientras ellos (artistas y políticos),
se reparten la cochina y juegan Dominó? ¿Y si el loco no es el amigo de mi hermano,
sino nosotros?








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