Ventajas de ver el mundo borroso; por: Armando José Sequera
Al papá de mi esposo, un señor mayor de casi setenta años, le mandaron a poner lentes porque se descubrió que los dolores de cabeza que había venido sufriendo se debían a problemas de la vista. Sin embargo, él prefirió quedarse con sus dolores y seguir tomando calmantes, yo creía que por adicción. El viernes, aprovechando que Gerorge estaba de viaje, esperé a mi suegro, a la hora del desayuno, y le hablé de lo malo que resultaba para su salud ingerir tantas pastillas y le sugerí que se pusiera anteojos. Entonces me dijo: "Lo que pasa es que con los lentes se ve todo nítido. Tan nítido que veo la calle sucia, la mala cara que pone la gente cuando le hablo. Veo las arrugas de mis amigos y las mías mismas, a la hora de afeitarme. Créeme, hija, ver el mundo borroso tiene sus ventajas". Y, ante eso...
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