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Carta para Claudio Nazoa


Querido Claudio Nazoa:


Estaba revisando mi cuenta de tuiter cuando vi que El Nacional había publicado su artículo “NcDonald’s”. No dude en hacer clic para leerlo.

El primer párrafo no logré entenderlo bien en un principio, quizás porque tenía la cabeza en otras vainas y no me concentraba. Pero del segundo en adelante agarré la idea.


Sí, nos parece normal muchas cosas porque nos hemos malacostumbrados. A todas las que mencionaste le podríamos agregar que: nos parece normal esquivar los huecos de las calles con facilidad, cuando vamos en el carro, porque ya sabemos donde está cada uno; y también sabemos que ahí se van a quedar, porque a ningún político (azulito o rojito) parece impórtale…y a nosotros tampoco. Normal también es, cuando orientamos al taxista, amigo o familiar, que nos está llevando a casa y que nunca había ido por allí, con un: “pila que aquí hay huecos por todos lados. Prepárate para manejar en zigzag… ¡coño caímos en uno!”.


Entre otras cosas Claudio, también nos parece normal esa extraña manera de hacer ejercicios cuando corremos de un motorizado porque te va a robar el teléfono o la plata. “Ojalá a mi me intentaran robar más veces… a ver si viéndome obligado a correr rebajo, porque no veo otra forma de hacerlo”, diría un amigo mío con problemas de peso.


Tengo un pana que vive cerca de mi casa y no las mantenemos juntos de arriba para abajo. A los lugares a donde vamos la mayoría de las veces nos toca ir a pie, y créeme que ya estamos bastantes entrenados contra los choros. “En su marcas, listos: ¡fuera!”, le digo o me dice antes de correr, cuando escuchamos una moto a kilómetros.


Lo que si no entendí fue cuando continué bajando y me encontré con que escribiste que “McDonald’s es un ícono mundial de la excelencia”, “y nadie puede negar que esta franquicia mundial es sinónimo de calidad y éxito”, y “ojalá la gente de McDonald’s tome conciencia del descuido de esa marca, que significa excelencia en todo el mundo…”.


Con todo respeto amigo Nazoa, y permítame que le diga amigo, no sé si esos piropos fueron otra dosis de la ironía que lo caracteriza o es que el concepto que tenemos ambos de “excelencia” es totalmente opuesto.

A través de los años esta franquicia de hamburguesas ha ido aumentando de precios y bajando de calidad. Lo que nos venden en la televisión no es lo mismo que nos vende en la caja. Mi mamá siempre me recuerda que cuando éramos niños mi hermano y yo, todas las quincenas nos llevaba a comer allí; pagaba poco y nos llenábamos mucho. Ahora ni barquillas nos ofrece.

Pero no es precisamente la “calidad” o el precio del producto lo que me preocupa de lo que usted califica como “excelencia”.


Gracias a la maravilla del internet, cualquier persona tiene al alcance informaciones sobre los escándalos que están detrás de este popular puesto de comida chatarra. Por ejemplo, en Reino Unido, los hielos de los McDonald’s tienen más bacterias que el agua del váter porque “se limpia más el baño que las máquinas de hielo”, según una investigación de “Daily Mail”, ¿es eso excelencia Claudio?


El artista Erik Ravelo en una brillante y polémica campaña llamada “Los intocables”, denunció “la relación entre la comida rápida y la obesidad infantil”, usando una fotografía de un niño con problemas de peso, crucificado a la espalda del famoso payaso Ronald McDonald.


Esto, sin dejar de mencionar por supuesto que McDonald’s es una más, de esas empresas mundiales, donde el empleado produce mucho pero gana poco. Un amigo que se graduó conmigo en el bachillerato, trabajó un tiempo allí, y juntos nos pusimos a sacar cuentas locas sobre cuanto él generó monetariamente en unos pocos meses, y cuanto le pagaron. Una diferencia abismal. Y tú Claudio, que eres un lector habitual, debes conocer muy bien este tipo de casos.


Eso a mi no me parece “excelencia”. ¿O es que acaso con “excelencia” te referías a que, a pesar de los años, siguen vendiendo mucho…? Porque si es así, entonces sí, McDonald’s es excelentísimo.


Te leo mucho y estoy de acuerdo contigo en muchas cosas, y desacuerdo en otras, como me pasa con muchos otros venezolanos. Pero eres humorista como Aquiles y como Anibal, y por eso te tolero cuando pensamos diferentes, porque creo que es a través del humor que uno se da cuenta quienes son los que realmente están cuerdos en este país. Esta vez nos tocó no estar de acuerdo.


Saludos y fuerte abrazo.

@BraulioJesus_
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Discurso del día del periodista

Sin duda alguna uno de lo modelos más vigentes en comunicación es “la tuba de Shramm”, ese que, habla de procesos colectivos que envían mensajes dándole una forma según su conveniencia, a las masas decidiendo cuándo y cómo hacerlo.

Hoy en día podemos notar como una misma noticia es redactada de manera diferente en los diarios, dependiendo de cual sea el interés político a defender por estos.

Cito el ejemplo tristemente más común en Venezuela: los muertos.

Si profundizamos la información y no solo nos quedamos con los títulos, nos daremos cuenta como los medios de comunicaciones opositores a este Gobierno tienden a generalizar todo. No es secreto para nadie que jóvenes, y personas adultas, mueren día a día en Venezuela a manos del hampa, pero si vamos más allá y desglosamos esos números aterradores que nos venden los titulares, nos daremos cuenta que un gran porcentaje de las personas que ingresan a la morgue mensualmente, mueren por causas naturales, ajuste de cuenta, muertes pasionales, accidentes e incluso hasta suicidio, entre otras cosas; pero estas fuentes no aclaran esto. Al contrario, toman y nombran dos o tres casos, y generalizan el resto dando a entender a quien lo lee que todos fueron debido a la inseguridad, lo que es realmente grave.  

En la otra cara de la moneda podemos citar específicamente el periódico: Ciudad Caracas, el cual esta a cargo del alcalde y líder oficialista Jorge Rodríguez. Cualquiera que tenga al alcance internet, podrá ver como este medio informativo no contiene la sección sucesos, aun así cuando Caracas es una de las ciudades más violentas de América Latina, apenas detrás de algunas de Honduras y Brasil. Sin embargo, estos señores se jactan diciendo que son ellos quienes cuentan la verdad.

Concluyo diciendo que si que si bien es cierto que hoy es día del periodista, y esa es la carrera que amo, siento un trago amargo de ver en lo que se ha convertido esta profesión en Venezuela.
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FUPANAZ: Niños que deberían integrarnos a su mundo de inocencia



Este pasado 2 de junio, se realizó en el Circulo Militar, el gran bingo anual de la “fundación Peter Alexander para niños autistas del estado Zulia”, el cual fue todo un éxito, pues fue este un año de record en ventas de tarjetas (más de 1800), lo que significó un buen ingreso de dinero para esta fundación sin fines de lucro que no cuenta con ningún tipo de apoyo del Estado.


“No somos nosotros quienes tenemos que integrarlos a ellos a nuestro mundo, sino ellos quienes deben integrarnos a nosotros a su mundo. Porque en su mundo siempre habrá inocencia y amor, algo que nos hace mucha falta a nosotros” dijo en un discurso bastante emotivo, el invitado musical Braulio Polanco, durante su presentación.


Braulio se despidió junto a Miguel Quintero, uno de los veteranos de la fundación, con un excelente popurrí de la banda “ The Beatles”.

(Miguel Quintero canta "Yesterday" acompañado de Braulio Polanco)
El festival de talento, como todos los años, fue el más esperado y disfrutado por todos los presentes. Nuevamente los jóvenes y adultos de FUPANAZ demostraron que están hechos de puro talento.

(Paula interpreta "Me voy" de Julieta Venegas)


Así se dio inicio al Bingo, que entre presentaciones de grupos invitados de Salsa Casino y otras cantos musicales, se terminó de desarrollar exitosamente; dejando a todos los invitados bastantes satisfechos y felices, por haber contribuido con tan hermos causa.



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Quinientos años de salsa; por: Roberto Hernandéz Montoya

Difícil entender cómo sobrevivió la música africana a cinco siglos de represión, violencia simbólica, vituperio e infamia. Hoy domina triunfal los altoparlantes del mundo entero. No podemos oír casi ninguna música popular que no esté impregnada de alguna síncopa azabache. Blues, rock, jazz, rumba (y toda su inmensa familia, que abarca la flamenca), plena, merengue (incluyendo el caraqueño), calipso, reggae, fulía, bambuco, landó, samba, candomblé (padre del candombe argentino), bossa nova, milonga, tango (hijo, dicen, de la habanera; en todo caso el aire de familia es bien perceptible). La lista no es exhaustiva, claro está, y además, como el lenguaje, varía día a día como para que solo un academicista embrutecido, pero bien embrutecido de verdad, tenga pretensión de agotarla.


La población americana de origen africano, reducidas a escombros sus sabidurías, se empecinó en mantener viva su música, cultivándola, refinándola, prodigándola con cariño. Cuando uno oye el disco Buena Vista Social Club, que tomó al mundo por asalto el año pasado, uno percibe una cultura inmensa, delicada, elaborada, acendrada. No cualquiera puede cantar con esa armonía y ese ritmo tan complejos, depurados en siglos de ensayo. Lo que más sorprende no es que haya tanta sabiduría en esos sones, porque sabiduría hay también en la Capilla Sixtina, en cualquier fuga de Bach o en cualquier ópera china. Eso no es lo que sorprende porque el hombre es capaz de sabiduría en toda sazón y región. ¡Pero Miguel Ángel contaba con apoyo oficial y a Bach nadie le decía que su música era una inmundicia cultural! Al africano en cambio toda autoridad le decía que la suya era ruido de cacerolas, vulgar, chabacana, grotesca, infame, infernal porque era mandinga, como él mismo. Lo envilecían y luego lo llamaban vil. La crueldad humana no tiene límites.


Los colonialistas lo procuraron todo para silenciarla. Aparte de lo dicho, en los países anglosajones —más fundamentalistas, más herméticos, tanto más por cuanto todavía los gringos no ven sino cine gringo y sus turistas comen McDonald's en París—, se les prohibieron sus instrumentos y tenían que usar su propio cuerpo como instrumento de percusión. La crueldad humana no tiene límites, ya está escrito, pero tampoco los tiene el ilustre encarnizamiento de no ser vencido —« l’illustre acharnement de n’être pas vaincu » (Hugo). Tuvieron que aprender a tocar los instrumentos europeos y los volvieron instrumentos africanos. Un jazzista, cuyo nombre me avergüenza no recordar, lo decía: «Cuando un africano toca un instrumento europeo lo convierte en un instrumento africano». La guitarra y el piano devinieron instrumentos de percusión. Todo el mundo se hizo rico. Los afroamericanos, claro, pero también los europeos, porque esa música nos tiende una mano, pues que es baile, para fundirnos en un abrazo inmenso y reconciliarnos los que descendemos de los que persiguieron al Negro Miguel y también del Negro Miguel. Porque al son de esa música hubo los entrelazamientos corporales que nos dieron este mestizaje que tanto nos embellece cuerpo y alma. Aunque no es cuestión de sangre: si tus dos padres son finlandeses y bailas salsa ya eres africano amén de escandinavo, porque las culturas que se abrazan engendran hijos bellos. Aquellos africanos, humillados y ofendidos, se empecinaban durante cinco siglos en hacer el bien con sus tambores y sus cinturas libres. Nunca antes se vio venganza tan dulce. Fue resistencia tan cortés y cariñosa que hoy escuchamos un danzón y nos parece producto de entendimiento fraterno entre culturas y no de la peor esclavización conocida por la historia inhumana. Les daban cuerazos y ellos devolvían la que Ignacio Piñeiro, nuestro Brahms, llamaba


    sensible nota del cuero
    que dulcifica el ambiente
    y que siente solamente
    quien ha nacido rumbero.
Hegel definía el arte como «el sereno reino de las apariencias amistosas». Escucha cualquier canción de Beny Moré y sabrás de qué hablaba Hegel.
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Aquiles Nazoa; Fuente: Ciudad Caracas

Hablar de él es pensar inmediatamente en el “Credo” y no precisamente en el de la Iglesia católica.

Era sanjuanero, sí, de la parroquia San Juan y siempre demostraba estar orgulloso de eso, tanto que se decía que pasaba largos ratos en la plaza Capuchinos en sus momentos de reflexión.

Desde pequeño ya contaba con influencias comunistas, pero, además de esa formación, también contaba con la valiosa cualidad de poseer una prosa y un verso lleno de sencillez que atrapaba hasta al menos letrado.

AUTODIDACTA Y SOÑADOR

Nació el 17 de mayo de 1920 y estudió en la Escuela Nacional Bolivariana 19 de Abril (antes Escuela Federal Zamora), ubicada muy cerca de donde residía: en El Guarataro, barrio en el que se sentía orgulloso de vivir.

Se dice que cuando era adolescente trabajó como carpintero, luego como telefonista y después de botones en un hotel capitalino, para después ser guía en el Museo de Bellas Artes.

Fue un muchacho autodidacta. Cuando comenzó en el diario El Universal como empaquetador y archivista se dieron cuenta de su habilidad para la escritura, por lo que comenzó a ejercer el periodismo combativo. Luego empezó a militar en el Partido Comunista de Venezuela (PCV).

Sus dotes periodísticas las siguió desarrollando en Últimas Noticias, El Nacional, las revistas Élite y Fantoches, y también en el semanario satírico El Morrocoy Azul, por nombrar algunas publicaciones. Por algo sus letras fueron recompensadas: obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en la especialidad de escritores humorísticos y costumbristas en 1948, y 19 años después recibió el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal. Sin embargo, su postura crítica lo llevó al exilio durante los gobiernos de Eleazar López Contreras, Marcos Pérez Jiménez y Rómulo Betancourt.

Se le recuerda por los poemas “Retablillo de Navidad”, “Balada de Hans y Jenny” y “Amor, cuando yo muera”, entre tantos que atrapaban al lector, además de su libro Humor y Amor y el cuento infantil “La historia de un caballo que era bien bonito”.

Así era Aquiles Nazoa, caraqueño de pura cepa, quien demostró su arte de buen escritor en el plano de la poesía, del humor y del periodismo, además de su compromiso con las costumbres y el rescate de la cultura popular.

Tanta ha sido su influencia que no solo se celebra cada año su nacimiento con homenajes culturales, sino que sus poemas han sido dramatizados sobre las tablas y en teatro de calle durante cualquier ocasión.

No en vano existe una biblioteca pública con su nombre en la UD 7 de Ruiz Pineda; una plaza Aquiles Nazoa al lado del Bloque II de La Vega; una cátedra en la UCV y un Premio Municipal en las áreas de música, danza y promoción y difusión cultural; así como un cine comunitario inaugurado recientemente en el centro de la ciudad.

Un accidente de tránsito en la autopista Caracas-Valencia dejó sin vida a Aquiles, ese soñador, el 25 de abril de 1976, pero siempre quedará en el consciente colectivo su “Credo” con Pablo Picasso, Charles Chaplin, Isadora Duncan y, sobre todo, con los poderes creadores del pueblo en el que tanto creyó.
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